Posteado por: administrador | 12/09/2010

Me convertí en pulpero

El pulpero del barrio.!!!   Que importante es ese señor o esa señora que nos da ese servicio y nos permite abastecernos de aquello que a diario necesitamos, ya sea para el desayuno, la emergencia del almuerzo, el antojo de la tarde o de la noche, o bien la emergencia del “plastigel” o la alka seltzer del gomón del domingo.

En algunos barrios, ya lo que hay son “abastecedores” o algunos más osados le han puesto “mini super” o “super” pero para sus vecinos y usuarios siguen siendo la pulpería, la “pulpe” o simplemente la “pul”.

La historia completa de cómo “el gran jefe” comenzó a pedirme que hiciera ciertas cosas data de poco más de un año pero esa historia, aunque está directamente relacionada con ésta historia, la contaré otro día.

A raíz de una pequeña dolencia física me vi obligado a permanecer en mi casa por más de tres meses y por supuesto que durante ese tiempo no pude trabajar, ya que la recuperación suponía casi reposo absoluto.

Yo vivo desde hace años en una comunidad “casi rural” y la pulpería más cerca de mi casa queda como a unos 300 mts., el único problema de ese lugar es que ese pulpero tiene problemas con el alcohol y eso ocasiona que su pequeño negocio no conozca horarios e ir ahí, representa el riesgo de llegar y encontrarlo cerrado, por eso lo más lógico es coger al lado contrario e irse para donde “los chinos” que quedan como a unos 800 mts… de ida es cuesta abajo, pero el regreso es bastante “matao” porque la cuestita es pesadita.

Durante mi convalecencia me vi obligado a llamar “un pirata” en más de una ocasión tan sólo para ir a traer pan o alguna cosa que me hiciera falta para el cafecito de la tarde o el antojo de la noche mientras me sentaba un rato en la compu a escribir o a revisar los acontecimientos en facebook, y no por pereza a caminar, sino porque no debía hacerlo. También pensé en que quizá para muchos de mis vecinos también era bastante incómodo ir a una u otra opción, sobre todo en tiempos como éste que el invierno está pegando fuerte, y pensé en –cuanta falta hacía el pulpero del barrio- en la calle donde vivo.

Fue así como hace un mes empecé a pensar seriamente en convertirme en esa figura, yo –el pulpero del barrio-, (tomando en cuenta que aún mi recuperación física no es completa), e inicié mi proyecto con un “metro”, una hoja y un lapicero, tomando medidas, reacomodando mi casa en el papel y diseñando (en ese mismo papel) las modificaciones que debía hacerle al frente y en general diseñar una forma de trabajar.

Dos cosas (obstáculos) debía resolver para que el proyecto se hiciera realidad. La primera era la aprobación del dueño de la propiedad ya que le alquilo desde hace como 9 años como casa de habitación y no como local comercial, y la segunda era el dinero para invertir, ya que la enfermedad consumió los escasos ahorros de los que disponía.

Nada hacía si conseguía la plata y no lograba la aprobación del casero, o viceversa, necesitaba resolver favorablemente las dos cosas para llevar a cabo mi idea.

Entonces, antes de pasar a esa parte, decidí hablar primero con “el gran jefe”, con el ser Supremo, con el Todopoderoso, con el que es el Principio y el Fin, el Alfa y Omega, la Suma y la Substancia, la Pregunta y la Respuesta, lo Superior y lo Inferior, la Izquierda y la Derecha, el Aquí y el Ahora, el Antes y el Después, la Luz y la Oscuridad que crea la Luz y la hace posible. Con quien es la Bondad sin fin y la <<Maldad>> que hace buena la <<Bondad>>, con el Todo de Todo… y le dije : -si mi idea será para bendición de mis vecinos, de mi familia y mía, abre las puertas para que las cosas se den, pero si no es así, ciérralas-.

Al día siguiente hablé con “don Luis” mi casero y no solo me dio la autorización sino que se alegró y me ofreció toda su ayuda, ya que el tiene todo tipo de herramientas y equipo para las transformaciones que habría que hacer. Al siguiente día coincidí con un amigo de más de treinta y cinco años y le conté mi idea e inmediatamente me ofreció prestarme el dinero que necesitaba para mi proyecto.

Tres días después estaba comprando algunos materiales y empecé a volar serrucho y a pegar clavos y en un par de días tenía listas las transformaciones para iniciar, una llamada a un almacén para un pedido inicial de mercadería que me entregarían al día siguiente… hoy “la pulpe de doña Ana” (en honor a la memoria de mi madre que va a cumplir 1 año de haber partido), cumple una semana y yo en cuestión de unos quince días me convertí en “el pulpero del barrio”.

Las primeras experiencias en ésta nueva etapa de mi vida, son muy satisfactorias, no tanto comercialmente pero si porque “todos” los vecinos hoy están felices ya que ahora tienen “pulpe” en el barrio y eso me ha ce estar feliz a mi también.


Responses

  1. Jaja, bueno yo también pasé un año en cama por culpa de un accidente en moto. Son buenos momentos para recapacitar y pensar mucho, creo que hasta cierto punto es muy positivo para una persona aislarse de esta sociedad enferma.

    Esa pulpería es el espíritu del comercio liberal de Adam Smith, que llamaba la riqueza de las naciones. Siempre que exista una demanda, aparecerán personas con iniciativa para satisfacerla.

    Los monopolios privados y el mercantilismo que busca dinero, creando objetos y servicios que no son una verdadera necesidad, son los elementos negativos del actual sistema capitalista.

    Suerte en la pulpería.


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