Posteado por: administrador | 18/07/2010

Riesgos… cada quien elige.

La vida nos pone a nosotros, a nuestros hijos, a nuestras familias, al frente de un sinnúmero de riesgos y peligros, y cada quien decide si afrontarlos, esquivarlos o experimentarlos.

En un accidente de tránsito, juzgamos al conductor ebrio pero no al fabricante de autos.

En tragedias con armas, como las que recientemente vimos, no cuestionamos al fabricante de armas ó al importador.

Cuando un niño se quema su cuerpo porque le cayó el agua hirviendo, no podemos responsabilizar ni al fabricante de la cocina ni al almacén que las vende.

Y podría seguir enumerando hechos lamentables que traen dolor, sufrimiento y muerte a miles de personas en nuestro país y en el mundo entero.

Mi pregunta es ¿por qué, cuando ese mismo dolor, sufrimiento y muerte, vienen por las drogas, esquivamos todas las responsabilidades y culpamos a otros?

Es duro decirlo, y aún más duro aceptarlo. Quienes han sido victimas de esto, lo último que desean que se les diga es la verdad, y resulta más cómodo y menos doloroso culpar a otros por mis errores.

Tenemos en la sociedad un problema creciente con las drogas, pero también con armas, con accidentes de tránsito, con delincuencia juvenil, con consumo de alcohol y cigarrillos en niños, con suicidios, con maltrato y violencia familiar etc.

Si el puente de los Anonos ha servido de escenario a muchos suicidas, no exigimos que se cierre, ni traemos a los marines gringos a cuidarlo y evitar más muertes.

Los problemas y los riesgos existen hoy y existirán siempre. Como padres, nuestra responsabilidad es educar a nuestros hijos desde temprana edad y enseñarles los riesgos que implica el conducir un auto,  las consecuencias de una quemada y como evitarlas, el peligro de portar un arma y el consumo de alcohol ó de las drogas. Y no seamos tan irresponsables después de culpar a otros por lo que no hicimos en casa.

La recién aprobación del permiso para el ingreso de tropas armadas a nuestro territorio, ha generado toda una discusión y polémica con respecto a esto. El país se está dividiendo en torno a posiciones de SI y de NO, y paralelo al punto medular han surgido foros interesantes que proponen ideas y puntos de vista con respecto al problema de las drogas y que por supuesto son muy válidos e importantes. Se habla de legalizar el comercio y consumo, y que paralelo al problema hayan beneficios en materias de impuestos, llevando la responsabilidad de sus consecuencias donde deben estar, en los hogares y en la educación, al igual que con los autos, las armas, el fuego y hasta en la educación sexual.

Aunque a muchos no nos guste, Argentina acaba de dar una lección al mundo de madurez y de respeto al pensamiento humano, aprobando el matrimonio entre personas del mismo sexo, de igual forma, otras naciones del mundo han legalizado el negocio de las drogas. Actos como estos no significan decadencia sino inteligencia.

Los seres humanos somos por naturaleza rebeldes y nos gusta hacer todo aquello que no se debe pero sobre todo, queremos probar aquello que no se nos permite hacer. Referencias históricas al respecto hay muchas, pero quizá la más recordada es la época de la prohibición de licores en los EEUU. que solo generó mayor consumo y toda una red mafiosa que montó su negocio clandestinamente, muy similar a las organizaciones mafiosas ó cárteles que hoy explotan la ilegalidad de los estupefacientes.

Hoy, nuestra sociedad costarricense y en general las sociedades del mundo, tienen ante si la gran interrogante y el gran reto, luchar contra el narcotráfico.

El narcotráfico es hoy y ha sido en el pasado, un negocio implantado y controlado por las mismas potencias que en apariencia después quieren combatirlo. Nuevamente apelo a los lectores para que investiguen al respecto, porque sería extenderme demasiado, pero es bueno saber como desde tiempos remotos Gran Bretaña promovió la siembra del Opio en la India para comerciarlo en China, ó como los EEUU. han financiado operaciones militares con el tráfico de cocaína y un caso cercano y sonado fue el de Nicaragua en los 80.

Por eso, que se ocupe nuestro territorio militarmente con el pretexto de colaboración en la lucha contra el narcotráfico por parte de los EEUU., es la idea más descabellada, absurda y ridícula que he visto desde que tengo uso de razón, y jamás podría aceptarla y menos apoyarla.

Es un atropello a nuestra soberanía, a nuestras tradiciones civilistas, pacifistas y neutrales, un insulto a la inteligencia y un abuso desproporcionado del poder que se le otorgó a los gobernantes.  ¿Acaso alguno de ustedes, cuando enfrenta una crisis o un problema en su casa llama a otro marido para que entre en su casa y le arregle su crisis? No.

Abramos los ojos, abramos mentes, recapacitemos, aceptemos responsabilidades, revisemos hechos, armemos el rompecabezas, busquemos información, dejemos de ser sumisos a todo y cuanto nos quieren imponer a base de mentiras, engaño y manipulación.

No es momento para la división sino más bien para la unión.


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